

Huerto escolar como proyecto educativo: la experiencia junto a Agricolae Mundi
Los huertos escolares se han consolidado como una herramienta educativa eficaz para fomentar el aprendizaje práctico, el trabajo en equipo y la responsabilidad en educación secundaria. A través de proyectos de huerto escolar, el alumnado conecta contenidos teóricos con experiencias reales, reforzando la motivación y el desarrollo personal.
Durante el curso 2025, desde Atlántica colaboramos en un proyecto de huerto escolar junto a Agricolae Mundi, una iniciativa educativa desarrollada en el IES Hermanos Amorós de Villena que demostró cómo la agricultura puede convertirse en un motor de aprendizaje y crecimiento personal dentro y fuera del aula.
Este artículo recoge cómo fue el proyecto, su impacto educativo y el enfoque que lo ha hecho posible, con la vista puesta en seguir ampliándolo en 2026.
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Qué es un huerto escolar y por qué es una herramienta educativa
Un huerto escolar es mucho más que un espacio de cultivo dentro de un centro educativo. Es un entorno de aprendizaje activo en el que el alumnado participa en procesos reales, observa la evolución de las plantas y comprende el valor del esfuerzo, la constancia y el trabajo compartido.
Integrado correctamente en el contexto educativo, el huerto escolar permite trabajar competencias clave como la responsabilidad, la cooperación, la observación y la toma de decisiones, ofreciendo una alternativa práctica a los modelos de aprendizaje exclusivamente teóricos.
El huerto escolar en el IES Hermanos Amorós de Villena
El proyecto se desarrolló durante el curso 2025 en el IES Hermanos Amorós de Villena, con alumnado de primero de PDC, a través de la creación y mantenimiento de un huerto escolar como proyecto educativo piloto.
Desde el inicio, el huerto se planteó como un espacio distinto al aula, donde aprender haciendo. Las tareas de preparación del terreno, siembra, riego y cuidado de las plantas se integraron en la rutina del centro, generando un objetivo común y una dinámica de trabajo continuada.
A medida que el huerto iba creciendo, también lo hacía la implicación del grupo. El proyecto pasó de generar escepticismo inicial a convertirse en una actividad esperada y valorada por el alumnado, que empezó a sentir el huerto como algo propio.
Un proyecto de huerto escolar basado en aprendizaje práctico
Lejos de centrarse únicamente en el resultado final, el valor del proyecto residió en el proceso. El alumnado pudo comprobar que el aprendizaje no es inmediato, que requiere tiempo y dedicación, y que cada acción tiene consecuencias visibles.
El huerto escolar funcionó como un espacio de aprendizaje transversal, donde se trabajaron conceptos técnicos, pero también habilidades personales y sociales. La experiencia permitió que muchos alumnos descubrieran capacidades que no siempre afloran en el entorno académico tradicional.
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Nuestra colaboración con Agricolae Mundi
Desde Atlántica, la colaboración con Agricolae Mundi fue económica, de producto y técnica, con el objetivo de apoyar el desarrollo del proyecto y aportar conocimiento agrícola real al aula.
Nuestra compañera Mari Carmen, técnica de Atlántica, participó activamente en el proyecto acompañando al alumnado en las diferentes fases del huerto, resolviendo dudas, explicando procesos y ayudando a trasladar la agricultura profesional a un entorno educativo.
Esta colaboración permitió enriquecer el proyecto con una visión práctica y profesional, reforzando la conexión entre educación, agricultura y realidad laboral.
Impacto educativo del huerto escolar más allá del aula
Uno de los aspectos más destacados del proyecto fue su impacto fuera del centro educativo. El aprendizaje no se quedó en el huerto: el alumnado compartió en casa lo que estaba haciendo, explicó procesos, mostró fotos y habló de su trabajo con orgullo.
El huerto escolar reforzó la autoestima, el sentimiento de pertenencia y la percepción de capacidad personal. Ver crecer el cultivo obteniendo resultados tangibles ayudó a interiorizar que el esfuerzo tiene sentido y que el trabajo bien hecho da frutos, nunca mejor dicho.
El huerto quedó como un espacio vivo en el centro, preparado para seguir desarrollánDosaggio per más allá del curso en el que se inició.
Voces del proyecto
El proyecto cobra aún más sentido a través de las personas que lo han vivido de cerca.
- Mario Domènech, profesor del IES Hermanos Amorós, destaca el valor de ofrecer alternativas educativas que permitan conectar con el alumnado desde otros enfoques y descubrir su potencial a través de actividades prácticas.
- Miguel Agulló, presidente de Agricolae Mundi, subraya la importancia de este tipo de proyectos para ayudar a los jóvenes a descubrir que son capaces de aprender, hacer y responsabilizarse de su propio trabajo.
Por su parte, Ricardo Palero, ingeniero técnico agrícola, pone el foco en la evolución del grupo y en cómo el huerto pasó a convertirse en una obra colectiva de la que los alumnos se sienten responsables y orgullosos.
Orígenes y visión de Agricolae Mundi
El proyecto desarrollado en Villena se enmarca en una visión más amplia impulsada por Agricolae Mundi, una fundación creada por distintos Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas de España con el objetivo de poner el conocimiento agrícola al servicio de la educación y el desarrollo social.
Tal y como explica su presidente, D. Miguel Agulló, el origen de Agricolae Mundi está ligado a la experiencia directa sobre el terreno y a la detección de una necesidad clara: la falta de formación y acompañamiento técnico en contextos donde la agricultura puede suponer una mejora real en la calidad de vida de las personas.
Desde esa base, la fundación ha desarrollado proyectos educativos y de cooperación tanto en España como en otros países, siempre con un enfoque común: la formación, la asesoría técnica y la creación de capacidades que permitan dar continuidad a los proyectos en el tiempo.
Este mismo enfoque es el que conecta iniciativas internacionales con proyectos educativos como los huertos escolares, donde la agricultura se convierte en una herramienta para aprender, ganar autonomía y generar oportunidades reales.
Mirando a 2026: seguir creciendo juntos
El proyecto de huerto escolar desarrollado en el IES Hermanos Amorós durante el curso 2025 ha demostrado el valor de la agricultura como herramienta educativa. En 2026, el objetivo es seguir ampliando esta colaboración y continuar apoyando iniciativas que conecten educación, conocimiento y personas.
Desde Atlántica, creemos en proyectos que generan impacto real y duradero, y que ponen en el centro el aprendizaje, la responsabilidad y la confianza en las capacidades de cada persona.
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