es / en
https://www.atlanticaagricola.com/wp-content/uploads/i9a9032.webp
es / en
  • Innovación
    • Ciencia
    • Calidad y Medio Ambiente
  • Blog
  • Red Global
  • Compliance
  • Personas y Talento
  • Instalaciones
  • Contacto
  • Trabaja con nosotros
https://www.atlanticaagricola.com/wp-content/uploads/i9a9032.webp
No te pierdas nuestras novedades
Mayo 2026

¿Cómo afectan la radiación solar y el estrés térmico a los cultivos?

Cuando el exceso de luz se convierte en un problema

La radiación solar es uno de los factores más importantes para el desarrollo de cualquier cultivo. La luz es la fuente de energía que permite a las plantas realizar la fotosíntesis, producir azúcares y generar biomasa. Sin una radiación adecuada, el crecimiento vegetal se ralentiza, disminuye la actividad metabólica y se reduce el potencial productivo.

Por eso, en agricultura siempre se ha asociado la luz con producción. Cultivos hortícolas, frutales o extensivos dependen directamente de la cantidad de radiación interceptada para alcanzar buenos rendimientos, mejorar la coloración, acumular azúcares o favorecer procesos como la floración y el cuajado. De hecho, el déficit de radiación puede convertirse en un problema importante en determinadas épocas del año o zonas de cultivo. En invierno o durante periodos prolongados de nubosidad, muchos cultivos reducen su crecimiento vegetativo, presentan menor actividad fotosintética y disminuyen la calidad final de la cosecha.

Sin embargo, igual que la falta de luz limita el desarrollo del cultivo, el exceso de radiación también puede convertirse en un problema. Y cada vez lo es más.

Cuando el sol deja de ser beneficioso

En condiciones normales, las plantas son capaces de gestionar la radiación solar y utilizarla para producir energía. Pero cuando coinciden altas temperaturas, radiación intensa y baja humedad ambiental, el sistema fisiológico del cultivo puede verse sobrepasado.

Es entonces cuando aparecen fenómenos como el estrés térmico y el denominado golpe de sol o sunburn, una fisiopatía cada vez más frecuente en agricultura moderna debido al aumento de las olas de calor y los episodios extremos asociados al cambio climático.

El golpe de sol afecta principalmente a frutos y hojas expuestos directamente a la radiación durante las horas centrales del día. Los daños aparecen cuando la temperatura superficial del tejido alcanza niveles críticos y la planta ya no es capaz de disipar el exceso de energía recibida.

En frutos, el problema se manifiesta mediante manchas amarillas, marrones o necróticas en la zona más expuesta. En casos severos puede producirse deshidratación, hundimiento del tejido o incluso pérdida completa del valor comercial. En hojas, el exceso de radiación provoca quemaduras, pérdida de actividad fotosintética y envejecimiento prematuro, ello conlleva que pueda crecer menos y que no haya tanta producción.

Un problema que afecta directamente a la rentabilidad

El impacto económico del golpe de sol es enorme en muchos cultivos de alto valor. No solo reduce producción, sino que afecta directamente a la calidad comercial.

En variedades de manzana como Gala o Fuji, por ejemplo, las quemaduras solares provocan manchas que hacen que el fruto pierda categoría comercial, aunque internamente sea apto para consumo. Situaciones similares ocurren en cítricos, vid, mango, aguacate, tomate, pimiento, melón o sandía, donde la apariencia visual determina buena parte del precio final.

Muchos frutos afectados ya no cumplen los estándares exigidos por supermercados o exportación:

  • Pérdida de color uniforme.
  • Manchas superficiales.
  • Reducción de firmeza.
  • Menor calibre.
  • Peor conservación post-cosecha.

En algunos casos, las pérdidas pueden superar porcentajes muy elevados de la cosecha durante campañas especialmente cálidas.

¿Qué sucede dentro de la planta?

El exceso de radiación y calor provoca varios efectos fisiológicos negativos al mismo tiempo.

Por un lado, la planta incrementa la transpiración para intentar refrigerarse. Esto aumenta la demanda hídrica y el riesgo de estrés por deshidratación. Si la temperatura continúa aumentando, los estomas se cierran para evitar pérdidas de agua, reduciendo la fotosíntesis y la producción energética.

Al mismo tiempo, la radiación ultravioleta (UV) y la radiación infrarroja (IR) generan estrés oxidativo. Se forman radicales libres o especies reactivas de oxígeno (ROS) que dañan membranas, pigmentos y proteínas celulares.

Cuando este daño supera la capacidad antioxidante natural de la planta, aparecen las lesiones visibles como decoloraciones o necrosis.

Además, el estrés térmico sostenido afecta otros procesos fundamentales:

  • Peor cuajado de frutos.
  • Aborto floral.
  • Menor división celular.
  • Menor llenado de fruto.
  • Disminución de la calidad final del fruto.

¿Por qué cada vez ocurre más?

Diversos estudios científicos relacionan directamente el aumento de daños por golpe de sol con el incremento de temperaturas extremas y radiación intensa.

Hoy se observan daños incluso en zonas donde antes apenas existían este tipo de problemas. Las causas principales son:

  • Olas de calor más frecuentes.
  • Temperaturas máximas más elevadas.
  • Menor humedad ambiental.
  • Radiación más intensa.
  • Déficit hídrico.
  • Cambios en el manejo del cultivo, como podas excesivas o baja cobertura vegetal que incrementan la exposición directa de los frutos.

¿Qué podemos hacer para disminuir los daños por exceso de sol?

La agricultura lleva años intentando reducir los daños por radiación excesiva mediante distintas estrategias.

Tradicionalmente hay varias soluciones que se pueden realizar para disminuir las consecuencias negativas de la radiación solar intensa y las altas temperaturas:

Manejo de poda y vegetación: mantener una cobertura foliar adecuada ayuda a proteger frutos expuestos, aunque debe equilibrarse con la ventilación y sanidad del cultivo.

Mallas de sombreo: reducen parcialmente la radiación incidente y ayudan a disminuir temperatura superficial. Sin embargo, implican inversiones elevadas y pueden reducir luminosidad útil.

Riego y manejo hídrico: un cultivo bien hidratado soporta mejor el estrés térmico, aunque durante episodios extremos muchas veces no es suficiente.

Barreras minerales y caolín: el caolín es una de las soluciones más utilizadas. Se trata de una arcilla blanca pulverizada que refleja parte de la radiación solar actuando como barrera física. Aunque puede ser eficaz, presenta algunas limitaciones como que deja manchas en los frutos que son difíciles de limpiar, puede dar lugar a frutos con menor coloración y que tengan una aceptación menor en algunos mercados.

La evolución hacia protectores solares agrícolas

Además de todo lo anterior, en los últimos años han surgido nuevas soluciones específicamente diseñadas para proteger el cultivo frente al exceso de radiación y temperatura sin afectar negativamente a la calidad visual ni a la actividad fotosintética.

Estos protectores solares agrícolas modernos combinan diferentes mecanismos:

  • Barrera física parcial.
  • Filtrado UV.
  • Acción antioxidante.
  • Reducción de temperatura superficial.

A diferencia de otras barreras físicas tradicionales, este tipo de soluciones están diseñadas para proteger sin bloquear completamente la radiación fotosintéticamente activa (PAR), permitiendo mantener la actividad fisiológica y el rendimiento del cultivo. Tanto es así, que hasta en lugares a cubierto como invernaderos, pese a no estar al aire libre expuestos al sol directamente, muchos de esos cultivos necesitan de estas herramientas para que la cosecha no se vea dañada por el golpe de sol.

Comparativa de protección frente al golpe de sol con Archer Eclipse

Una necesidad creciente en la agricultura moderna

La protección frente al exceso de radiación ya forma parte del manejo agronómico moderno en muchos cultivos de alto valor. El agricultor actual no solo busca maximizar producción, sino también proteger la calidad comercial y reducir pérdidas asociadas al estrés climático.

En un escenario de temperaturas cada vez más extremas, herramientas como los protectores solares agrícolas modernos están ganando protagonismo como complemento a las estrategias tradicionales de manejo.

Porque hoy, igual que la falta de luz limita el rendimiento, el exceso de sol también puede convertirse en un factor crítico para la rentabilidad del cultivo.

Volver

    Queremos ayudarte







    Responsable: ATLÁNTICA AGRÍCOLA, S.A. Finalidades: Gestión y contacto con usuarios. Respuesta a las solicitudes de información a través del formulario web; Comunicaciones comerciales; Seguridad y control de acceso a edificios; Gestión y control de visitas al personal de la empresa. Gestión de la suscripción a nuestra newsletter. Legitimación: Consentimiento, interés legítimo, cumplimiento de la relación contractual e interés público. Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. Derechos: puede ejercitar sus derechos de acceso, rectificación, supresión, portabilidad, limitación, oposición y a no ser objeto de decisiones individuales automatizadas. Puede consultar la información detallada sobre nuestra Política de Privacidad.

    Vale